
El propósito de este blog ha sido o fue el de revisar y re-visitar los contenidos y tendencias ideológicas dentro de las productividades y producciones literario-poéticas en el contexto chileno de la poesía. Así, dado un claro objeto de estudio, justificar el comentario a una película chilena contemporánea sería incurrir en una falta al método y otra jactancia al no saber yo del cine en sus particularidades; sin embargo, creo totalmente necesario hablar de El Pejesapo (2007) de José Luís Sepúlveda, su primera película, en los términos de un análisis discursivo que, pienso, es plenamente coherente y de una continuidad plena con algunas de las producciones que en poesía hace ya varias décadas han venido hablando y avalando la idea de una marginalidad temática y acaso formal, donde destacan Carmen Berenguer, Antonio Silva y Diego Ramírez.
Ahora, no contaré de qué trata esta película, no por beneficiar a cierto lector que quiera sorprenderse con la historia en busca de una sensibilidad ficticia, sino por ser verdaderamente intrascendente la idea de historia en el montaje de El Pejesapo (The Frogfish, in English), hablamos más bien de situaciones que en su sucesión encuentran coherencia gracias al proceder errático del protagonista (Daniel SS, interpretado notablemente por Héctor Silva) en la serie eventual de su recorrido: sintagmas que arriesgarían una cohesión al ponerla también en riesgo. Lo notable de la actuación de Héctor Silva y de la película en general reside en la manipulación de cada circunstancia por cierto privilegio de la ficción y de lo que debería significar una película, que asimismo es puesta en crisis o abismada a lo largo del film: donde una protesta o unos falsos mapuches que recurren al disfraz por ganar un poco de dinero sirven como recurso retórico para armar la película en una relación inter-genérica ya que el cine documental y el de ficción se entrelazan. Así, estas situaciones “reales”, con gente “de verdad”, son la materia ficticia de la sobrevivencia, palabra manoseada y tergiversada, pero que vuelta el tema de la película descubre ideologías: un ejemplo claro es aquel de los mapuches, donde Daniel SS manifiesta el disfraz que los cubre o en la protesta antifascista al utilizar tal discurso explicitando su carácter ya tópico: si los pacos son peones, nosotros luchamos contra los hueones fascistas que están allá arriba y que los mandan a reprimir o algo así nos dice mirando al lente. Igual que cuando sentado en un sillón, de frente a la cámara, como siendo entrevistado por nosotros mismos, nos cuenta el trasfondo del palabrerío aprendido de su ex empleador: cristiano, liberal y magnánimo, quien da la oportunidad de trabajo a los desplazados, los ex reos, los homosexuales, los violentos, los viciosos hombres del Chile de Ricardo Lagos, presente a través de su señora esposa quien concurre a inaugurar el negocio de ese cristiano: Está hasta más buenmozo, le dice a Daniel Luisa Durán, el trabajo le ha hecho bien. Es en este evento cuando el uso de la ironía, de la hipérbole, sirve perfectamente a la hiperrealización que se intenta estructurar.
Ahora bien, es aquí donde emerge el conflicto, a mi modo de ver, principal -y su gran acierto- en El Pejesapo, pues las hipérboles que tratan de sostener la hiperrealización encuentran una identidad con aquellos hechos reales, manipulados por la ficción (el recurso este ya fue experimentado diferentemente es claro, por ejemplo, por Sacha Baron Cohen en Borat), cuestión que bien puede recordarnos las teorizaciones sobre el cine de André Bazin: la creencia en el poder desnudo de la imagen registrada mecánicamente y no el poder adquirido del control artístico sobre tales imágenes.
La protesta y la marginalidad están presentes de cabo a rabo en El Pejesapo, cuestión que podría haberme parecido molesta y panfletaria a no mediar la hermosa y crítica distancia que establece José Luís Sepúlveda, haciéndose cargo de la tan manoseada marginalidad consensuada y táctica de estrategias de gobierno, no mostrando -aunque objetivamente lo haga- un discurso marginal sino el pensamiento crítico de estos discursos, sus reveses e inmoralidades.
***Hasta el 25 de junio en Cine Arte Alameda, funciones a las 15:30; 17:00; y 21:30.



Junio 23, 2008 a las 3:34 am |
que impetuoso, no han pasado ni 10 horas y ya esta el articulo arriba, igual creo que hay que darle una vuelta a la cosa, el asunto me dejo pensando y creo que es complejo
Diciembre 7, 2008 a las 5:06 pm |
[...] LEA un artículo sobre EL PEJESAPO. [...]