La Feria de Carlos Araos Valdés. II


Carlos Araos leyendo‘Es necesario’, estas fueron las únicas palabras que Carlos Araos Valdés pronunció durante la comida. Con una sonrisa de sorna, con la mala educación de llevar anteojos oscuros en la mesa, los codos arriba o, alternativamente, las manos escondidas bajo el mantel, como queriendo dar una muestra fehaciente de quien era, de dónde venía: todo aquello un papel muy fácil de representar, ya lo había visto yo en casi todos los poetas que conocía en Santiago, fantoches de medio pelo, socialmente pobres (common people like me), pero éste parecía verdadero, realmente marginal, de una marginalidad territorial, limítrofe, arraigada, marginalidad pueblerina, atávica.

‘Es necesario derribar el pueblo de infancia’, dicha sentencia quedó rondando en mi cabeza. Luego vino el tiempo de las despedidas, de los regalos, y Carlos me obsequió la autoedición de unos fragmentos de La Feria: simplemente, cuatro hojas de papel craft dobladas a la mitad con diez poemas. Lo leí: Ayer jugaban / a las bolitas / hoy se agarraban / a cuchillazos en una esquina (…) y un viejo seco / de silicosis / se hace un pan / con la cara de un chancho. Sorpresivamente, este poeta, era de una coherencia tal que esas únicas palabras que dijo se resumían de muy buena manera -dando en el tono, el ambiente- en el sentido de su escritura, configurándolo a él como una persona afortunada para mí aunque ignorante, con un proyecto de libro también afortunado donde el hogar arruinado y su superficie material arruinada, la casa, el pueblo, veían la luz en la alegoría de la feria de las pulgas: tal como en los ochenta el paseo ahumada representó para Enrique Lihn la cifra de una sociedad de dictadura deambulando en la compra-venta ambulante.La Feria. Carlos Araos

Y todo esto sin un ápice de nostalgia o impotencia. La escritura, en cambio, se posa sobre un algo inspeccionándolo, diciéndolo casi sin matices “poéticos” (o figuras retóricas rimbombantes), sin tintes de tragedia (palabra muy cara a cierta escritura joven de los márgenes), desaparecida de un yo que, como las moscas rondan la feria, ronda asimismo a las moscas y lo fétido: el privilegio de la metonimia y el lenguaje que, como tal, exige una adecuación a un código social bajo, se muestran como los rasgos constitutivos y las herramientas precisas para vislumbrar el tránsito alegórico de La Feria.

Sin duda, cuando este texto alcance la maduración que se merece, cuando sea publicado y publicable, ya después de cinco o casi seis años de aquella primera autoedición, se convertirá en una propuesta de interesante valor, primero, para las letras nortinas (…) y, luego, viniendo a enriquecer el panorama capitalino de la (im)publicable poesía chilena joven.

Descargar: Carlos Araos Valdés. La Feria. (41 kb.)

Ver artículos relacionados: La Feria de Carlos Araos Valdés I.

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6 Respuestas a “La Feria de Carlos Araos Valdés. II

  1. Pingback: La Feria de Carlos Araos Valdés. I « Lecciones para niños inquietos·

  2. complicado, no se que decir al respecto, creo que señala una vía interesante en el primer poema y en versos y estrofas sueltos a lo largo de los distintos puestos, el desgarro de ciertas imagenes me resultó difícil de asimilar o digerir, un problema claramente relacionado con mi malestar frente a elementos como los hedores y en general a cualquier imagen excrementicia. claramente es una poesía que causa un efecto en el lector, un remecimiento.

    tal vez, se pueda decir que es demasiado fácil la postura de: soy de Alto Hospicio y escribo poemas sobre la más brutal marginalidad. no sé.
    como dije: difícil, la propuesta es arriesgada, pero no me parece que alcance a ser bueno, a excepción del primer poema que es el único que me parece logrado.
    tal vez si pudieras subir algún otro poemario del autor.

  3. La verdad es que me pareciò interesante desde un punto de vista vomitivo, pero es cierto, solo alcanza imagenes, medianamente destacables, en un numero reducidisimo de intentos……………..cierto, quizàs en sus otros libros lo haya logrado, para mi, por el momento: No.

  4. un poeta ser poeta o escritor debe verse a si mismo y no hacer daño a las personas no valerse de iluciones y de sueños, fijir ser otra persona la cual no es. escribe tu viva que realmente como eres por fuera y por dentro “el hombre de sombras oscuras”

  5. Me gustó eso del “mino de poebla duro, petrificado con la drga” jajajajajja, muy gracioso. Me da mucha risa La Feria, su concepto y eso de Alto Hospicio, el paraíso de la doga y la prostitución de Chile, el Ciudad Juárez de nuestro país.

  6. Me gustó eso del “mino de pobla duro, petrificado por la droga” jajajajajja, muy gracioso. Me da mucha risa La Feria, su concepto y eso de Alto Hospicio, el paraíso de la droga y la prostitución de Chile, el Ciudad Juárez de nuestro país.

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